Heckler

Para los que no lo sepáis, un heckler es una persona que interrumpe durante un espectáculo, los shows más susceptibles de sufrir estas interrupciones por parte de estos individuos con gran afán de protagonismo son los monologuistas y como no, los actores/cómicos de la impro también son víctimas propicias.

Los hecklers pueden ser simpáticos, domables, pesados, insolentes, insoportables y en muchas ocasiones su comportamiento está condicionado a la ingesta excesiva de alcohol.

Básicamente sus interrupciones se basan en vociferar algún comentario que viene, o no, a colación de lo que el cómico está explicando con la esperanza de ser más graciosos y acaparar la atención por encima del profesional que está en el escenario.

Sin duda interactuar con el público es agradable, muchas veces es divertido y muchas otras enriquecedor para el show, le da frescura y vivacidad,  y algunas intervenciones son divertidas y aportan buen rollo, eso sí, no se puede convertir en un diálogo monótono o en un debate estéril y mucho menos caer en el improperio o rebajarse a insultar pura y llanamente.

Algunas veces el heckler se da cuenta que está fastidiando al resto de público y puede quedar mal parado, si es así, calla, pero en otras la verborrea no tiene fin, las interrupciones y comentarios son constantes y consigue violentar al resto de personas que quieren seguir disfrutando del show.

Hacer callar a un heckler no es tarea fácil si se quiere hacer de manera más o menos educada y sibilina, de entrada porque si un individuo de estas características se permite el lujo de interrumpir constantemente es, porque obviamente, no valora las horas de dedicación, escritura y ensayo que has invertido en ese texto o función, es un menosprecio descarado a tu profesión, son intromisiones que seguramente esa persona no permitiría en su puesto de trabajo, y a no ser que el dueño o responsable del local advierta a esa persona seguramente serás tú quien tenga que lidiar con esa piedra en el zapato, aunque también puedes tener la colaboración de alguna persona del público que te eche una mano y consiga hacer callar al heckler con algún método menos heterodoxo que el tuyo.

En todo caso el heckler, existe y siempre existirá por los espectáculos, no hay un remedio eficaz contra ellos, pero armarse de paciencia y desear suerte para que se calle no está de más.

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