Improvisación teatral

¿Sabias que se puede trabajar la ansiedad a través de la improvisación teatral?  La improvisación teatral, es una actividad diferente, que nos permite estar en contacto con determinadas experiencias, ser conscientes de cómo nos sentimos y transitar por ellas, en compañía y en un espacio controlado.

Esto lo sabemos en la escuela PerformArt y es una de las razones por las cuales nos eligen.

¿Qué es la improvisación teatral?

En otro post lo explico de manera más amplia, aunque vale la pena hacer un recordatorio.

La improvisación teatral es una forma de hacer teatro sin guion, en la que el actor interpreta ficción en el mismo momento en el que la está creando.
Las improvisaciones suelen partir de una idea que sitúa a los participantes y sirve de punto de partida (por ejemplo, una cena de navidad o un encuentro casual). Los participantes van haciendo propuestas, tomando decisiones e interactuando, dando lugar a una creación construida a partir de los impulsos e ideas de los participantes.
Se trata de un juego y a la vez una herramienta de crecimiento personal que permite desarrollar habilidades y mejorar la percepción, la expresión y la comunicación. De hecho, son varios los estudios que han demostrado que improvisar reduce la ansiedad y ayuda a superar miedos, fobias y demás.

¿Qué pasa en el cerebro cuando improvisamos?

La resonancia magnética funcional es un tipo de resonancia magnética que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales activas al ejecutar una tarea determinada. Pues bien: según investigadores de la Universidad Johns Hopkins de los EE. UU, algunas imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional de personas que están improvisando muestran que hay una zona del cerebro, la corteza frontal media, que se activa, ya sea haciendo teatro, bailando, tocando un instrumento o realizando otras artes creativas.
Por otro lado, según el doctor en medicina y autor del libro «The Mindful Brain» Daniel J. Siegel, esta misma zona se encarga de regular algunas funciones clave para vivir de manera saludable. Entre ellas están la empatía, el equilibrio, la regulación emocional, la flexibilidad, la comprensión, la modulación del miedo y la intuición.

Improvisar

¿Qué tiene la improvisación que nos ayude a reducir la ansiedad?

Viola Spolin, profesora de teatro conocida como la “abuela de la improvisación”, describe en su obra “Improvisación en el Teatro” 7 aspectos clave de la espontaneidad que a su vez son valores de la improvisación que ayudan a reducir la ansiedad:

Juegos de improvisación

1. El juego

Partiendo de una situación ficticia, podemos identificar las normas sociales y jugar con ellas. Improvisar ayuda a aceptar sentimientos, pensamientos y acciones.

Siempre hay que ACEPTAR la propuesta de nuestro compañero.

2. Ir más allá de la aprobación y de lo correcto/incorrecto

Delante de un conflicto podemos reaccionar de múltiples maneras: dejando que pase, evitándolo, defendiéndonos o luchando. En la improvisación podemos ver qué pasa en cada caso, recoger todo lo que sucede y aprender de ello.

En la Impro no podemos NO HACER NADA, hay que actuar, solo que no importa si fallamos, estamos «jugando»

3. Compartir con otras personas

La improvisación, al realizarse en grupo, requiere observación, escucha y expresión.
El hecho de compartir, permite desarrollar la aptitud de trabajo en equipo.

Las actividades creativas, plásticas, expresivas siempre son maneras que una persona pueda llegar a sus emociones de una forma menos cognitiva. El hecho de que se hagan en un entorno comunitario (escuela de improvisación), con otras personas facilita el contacto y esto de por sí es beneficioso. El otro aspecto es que como que a veces hay una retracción social en las personas con EM, actividades como éstas pueden detener este impacto.

4. La materialización

La improvisación permite materializar conceptos, sentimientos, ideas e inquietudes.

Hay múltiples ejercicios para materializar conceptos, llevar de la idea a lo físico aquello que pensamos, hacerlo en el plano «REAL»

5. Tomar consciencia y explorar formas de comunicación

Cuando se interpreta, uno se da cuenta de que hay muchas maneras de percibir, sentir, responder y decir cosas. El teatro nos permite practicar la exageración, la asociación, la metáfora, y la empatía.

Puedo ser quien no soy, puedo ser el yo que quiero mostrar, puedo, puro, puedo, puedo…

6. Implicar a una audiencia

En la improvisación hay una audiencia, que es partícipe de lo que expresamos y nos genera una respuesta.

El público es mete en nuestras propuestas, por muy locas que sean.

7. Poder trasladar lo aprendido a la vida diaria

Aprovechar todo lo aprendido para replantear nuestras interpretaciones, reflexiones y nuestra conducta en la vida real.

Eso es casi automático, aprendes pero no lo sabes, no lo haces del todo de manera consciente, te das cuenta en situaciones, en momentos, has tenido aquella salida, aquel comentario o te has atrevido a hacer algo que puede que no te veías capaz.

En la vida real, a menudo, una voz interna nos dice “Cuidado” o “No”. En cambio, el mantra de la improvisación es poder decir: “Sí, ¿y?”.
La improvisación teatral no solo puede ser una actividad de distracción, sino que parece ayudar a desarrollar mecanismos que nos aportan más libertad potenciar la capacidad de adaptación de las personas con EM.

Referencias:

7 Pillars of Improv to Achieve Flow and Decrease Anxiety. Anxiety.org 2017. Disponible en: https://www.anxiety.org/social-anxiety-disorder-improvisation-drama-therapy

IMPRO, 90 juegos y ejercicios de improvisación teatral. Alfredo Mantovani, Borja Cortés,  Encarni Corrales, José Ramón Muñoz, Pablo Pundik. Octaedro. 2016.

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