Por amor a la impro

Casi tres meses después de empezar a cancelar todo tipo de eventos con público, seguimos en una situación más que delicada, y sin una salida clara, por amor a la impro, y por intentar transmitir nuestro humor a través de ella, hemos llevado a las casas, a través de internet, nuestro show, un show que pierde mucha fuerza e intensidad con la distancia y cuando nuestros chistes y situaciones hay que transformarlas de bits a imagen y voz.

Estamos en junio de 2020, y se podría decir que la incertidumbre que merodea la vuelta a los escenarios es casi la misma que había al principio.

Las noticias que llegan de organismos oficiales, las palabras de los políticos, muchas veces no acaban de concordar, y eso crea inseguridad, y a otra mucha parte de la población le produce miedo.

Miedo a salir

De alguna manera el miedo a rebrotes, a contagiarse, a evitar espacios públicos, se ha ido contagiando mucho más que el virus, y mientras hay una parte de la población que podríamos decir que es “casi temeraria” entrando a lugares públicos sin mascarilla, visitando familiares, quedando con gente, pues hay muchas otras que lo viven casi con pánico.

Este pánico se puede llevar al extremo y puede haber llegado para instaurarse definitivamente en nuestra nueva forma de vida, tener que llevar siempre a mano, bueno, a cara, una mascarilla de ciertas características, un hidrogel en el coche, bolso, bolsillo, por si las moscas, el mirarnos de reojo, que en algunos sitios nos tomen la temperatura corporal para que nos dejen pasar, mantener siempre una distancia con otras personas y un largo etcétera de medidas circunspectas un tanto extremas.

Arrancamos la impro

Aún con todo, pronto saldremos a los escenarios, aquellos locales que quieren apostar por la comedia, bienvenida sea, estamos dispuestos, preparados y con muchas ganas de retornar a los escenarios, con la prudencias y cautela que convenga, midiendo cada detalle, aprovechar el verano para actuar en espacios abiertos, volver a crear el hábito de reír en compañía de otras personas, aunque hayan distancias de seguridad, que a día de hoy, serán inquebrantables, vamos a actuar, por amor a la impro, por ganas y porqué, sencillamente, creemos que es necesario hacer cosas que antes hacíamos, porqué creemos que la gente merece reís y pasarlo bien después de tantas restricciones.

Reír con la impro

Queremos volver a oír las risas del público, la sonoridad de estas será distinta porqué los espacios se ocupan de otras maneras, habrá más huecos que esperemos que se llenen con las carcajadas, nuestro deseo es que retornemos a esa vieja costumbre de reírnos, de dejarnos sorprender.

Con la improvisación teatral es un remedio natural contra un estado de ánimo bajo, un estimulante para volver a conectar endorfinas de la risa, el humor como medicamento del alma, poquito a poquito, de manera muy lenta y paulatina nos iremos reencontrando en locales, salas, teatros y no importa si entre mi silla y la de otra persona tiene que haber un metro y medio, que esa distancia no nos aleje del humor.

Improvisación teatral en la fase 2

Pues vamos con todo, tenemos unas ganas locas de subir al escenario, de reencontrar sensaciones que están ahí, aletargadas, y por el tiempo que hace que no las usamos, tendremos que desempolvar bastante la chistera de los gags, adpatarnos, entre tod@s a ver espectáculos de una forma distinta, al menos de momento, peor no por ello hemos de disfrutar de la cosas, no podemos renunciar al arte, a la cultura, al humor, busquemos los sistemas más eficaces para que eso no ocurra, durante siglos, el humor, el teatro, la diversión, ha estado ahí, y ha evolucionado, habrán mutaciones, pero no podemos, ni debemos, matar la esencia de ir a ver shows en directo, no nos los podemos permitir, entre otras cosas, por la salud mental, tener un bálsamo de humor es una necesidad que agradeceremos.

Por amor a la impro, por amor al arte y por amor a nuestro queridísimo público, vamos a volver, y nos gustaría que estuvierais ahí, preparados para reír, para compartir con nosotros la magnifica sensación de ver un espectáculo en directo y no a través de una pantalla, que creo que tenemos un empacho.

Juegos de improvisación en fase 2

No caigamos en el desanimo, no pensemos que lo de antes, ya no volverá, que nada volverá a ser lo mismo, que esto lo ha cambiado todo, porque sinceramente, creo que esto no es así, sin duda, a lo largo de la humanidad, han habido vicisitudes mucho más graves que han alterado fronteras, transformado gobiernos, evolucionado tecnologías, provocado visitas y caos, pero no creo que esta pandemia pueda y deba hace más mella de la que ya ha hacho, así que hay que ser valiente, que no temerario, y salir a consumir teatro, ya lo hacemos en los bares, pues ahora tocan los teatros, salas, tenemos que hacer ver a las otras personas que no osan salir de casa, que son capaces de hacer el aguerrido planteamiento de salir y ver un espectáculo en directo junto a sus congéneres, hay que demostrarles que no se puede perder por todo aquello que hace tantos siglos que venimos haciendo, el teatro.

Así que vamos a jugar, volvamos a pensar en clave, me voy a divertir, retomemos las cosas, insisto, no a lo loco, con las medidas de seguridad adecuadas, pero regresemos a los teatros, a las salas, llenemos ese tercio del aforo, aplaudamos a rabiar, riamos, y por encima de todo, divirtámonos por Dios, suficiente hemos tenido ya, por amor a la impro

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