Límites del humor

¿Hay límites en el humor? Monólogos en Barcelona

Sensibilidades.

En las escenas de impro que hacemos improscritos Barcelona se mezclan una amalgama de cosas que hacen que el espectador que ve la impro se ría, pero también tenemos que tener en cuenta que el público es soberano y puede que alguna cosa que se diga o se haga le moleste, obviamente no con intención, nunca queremos molestar, aunque sí provocar, pero una provocación humorística, satírica y mordaz.

Básicamente las escenas que le proponemos al público es para hacerle reír con hilarantes historias, con chascarrillos, caras, gestos, muecas y ruidos cómicos, chistes más o menos bien hilvanados, pero siempre con la sana intención de llegar a la raíz de la risa.

Pero en el humor (impro, monólogo, gag, escenificación etcétera) también hay espacio para personas que no aceptan de buen grado ciertas parodias, la intensidad, la intención de ciertos chistes, las imitaciones, los comentarios o ironías de cualquier índole y que una vez escuchados se lo llevan de manera consciente, o no, al terreno de lo personal como un ataque, porque simplemente consideran que se les falta al respeto a ellos en primera persona o bien a un colectivo de personas (homosexuales, mujeres niños, personas desfavorecidas…), presentes o no en el show.

Ser crítico con lo que uno ve, lee, admira o presencia es fantástico y necesario, pero en el humor cada día, en cada actuación, cada frase, gag, escena, gesto, insisto, en cualquier tipo de forma de humor presente en nuestra sociedad, se anda en la cuerda floja.

El cómico hace broma de cosas, sucesos, noticias y personas presentes en nuestro día a día, a veces el humorista/cómico, tiene más la intención de denunciar una situación de manera mordaz por medio del humor que de faltar al respeto a nadie, pero eso no quiere decir que no ocurra y que en alguna ocasión se verbalizan cosas que pueden estar fuera de lugar, somos humanos y nos equivocamos, abogamos por la libertad de expresión pero no vale ampararse en ese escudo para menospreciar a colectivos desprotegidos o para ensalzar dictaduras, holocaustos o ciertas situaciones.

Creo que se puede hacer humor de todo, pero considero que hay humor bien hecho, bien construido y de calidad, con el cual puedes hablar, creo, de cualquier tema, luego está el humor mal hecho, utilizando un chiste fácil, inoportuno o desgraciado, en tal caso, no importa de lo qué estés hablando, podrás herir susceptibilidades hablando de cualquier tema.

También está el cómico/humorista que busca hacer humor a costa de desgracias ajenas, escenas, fotografías duras, muertes de personas, terrorismo y un largo etcétera de situaciones dramáticas haciendo un chiste gráfico, colgando en Facebook un comentario presuntamente gracioso, o en twiter, siempre amparándose en la archiconocida “libertad de expresión”, en mi opinión cabe pensar, si eres y te consideras humorista/cómico y aprovechas para hacer un chascarrillo cómico respecto a la muerte cierta persona, tal vez, tengas que plantearte la posibilidad que ese comentario, en algunos casos, mal elaborado, un chiste patoso, un gag infeliz y poco afortunado que posiblemente podría hacer “cualquiera” (pero no profesional del humor).

Tampoco considero que atreverse a hacer este tipo de chistes te hace un buen cómico, dará que hablar, pero, ¿realmente eres un buen cómico soltando ese chistecillo construido a base de reíste de una desgracia de grandes proporciones?, insisto, en ningún caso prohibir, pero posiblemente, como cómico, estaría bien plantearse si ese tipo de chiste es necesario, ¿aporta?, tiene espíritu crítico?, ¿denuncia una situación?, ¿tiene un fin?, ¿o tan solo se busca levantar ampollas? sin más pretensión.

Puede que esos chistes sin duda te pueden colocar entre los cómicos que se ven capaces de decirlos e interpretarlos, pero una de las preguntas es si esos chistes y te harán mejor humorista, ¿hacía donde te catapultan?, insisto, sigo pensando que no hay que prohibir, viva la libertad de expresión, pero puede que como humoristas, cómicos debamos construir chistes desde el dolor pero con alguna intención más elaborada que el herir por herir.

Sin duda es una opinión y un punto de vista que quería poner en tela de juicio

Interesante opinión de David Broncano respecto a los límites del humor.

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